I
Despiértome entre aridez anegada de llanto
prepúberes del Zaire rasgando el laúd
mas eran las matriarcas acariciando los costillares
entonaban ellas epopeyas tribales, odas al espanto
Pues buitres oteaban el horizonte
la bóveda celeste cómplice de aquestos polizontes
y dicha apabullante improbabilidad de escapar
brindaba el final de aquel laúd rasgar
Tedioso desconcierto de mi alma brotaba
mientras del paupérrimo lodo los huesos daban a germinar
los llantos de los arcaicos ancestros creí atisbar
exigiendo su génesis a fuerza de meteoros y lava
II
Volviéndome a despertar con el pulso al galope
lo vi todo tan fútil, mi caminar tornándose torpe
olvidé ipso facto las penurias del Zaire
sentimiento engullido por el silbar de las balas en el aire
Distintos aires
almas calcadas
metralla impacta
vidas amontonadas
Fortines en lagos
escudos en un árbol
decadencia minada
guerra entre hermanos
Y allá en una zanja cual lantanas, siembran cuerpos sin dueño
posesiones y recuerdos como restos de ese árbol sea leño
esos generales regurgitando de sus cantimploras
mientras en el fuego cruzado un niño con harapos llora
volviéndose por un mecánico ruido aún el llorar sea empeño
pues el dichoso joven recién pertenece a la zanja de los cuerpos sin dueño.
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