martes, 14 de febrero de 2012

La Desdicha del Lozano

I


Errando el asfalto encuentro en mí
vereda inconmensurable de mi fatiga
aquesta libertad que el alma fustiga
mas no vuelo libre cuan colibrí

Al destierro del hogar me encuentro
quisiera caminar entre hayedos
pero este pútrido eterno asfalto
de ponzoña infecta mis adentros

Pugnas con el Creador sean causa
del exilio de mi propia casa
mas no concibo ello a día de hoy
que de mi locura culpable soy

Callejones que rezuman hediondez
miradas evasivas de la gente
opiáceos que llegan a mis manos
para creer que esa gente sale a correr

No es para que huyan de mí
sino quiero huir de ellos
hastiado en lo que me atañe
la vergüenza de mi cuerpo

Magullado por el retiro del asceta
desintegrado por la exasperante inanición
único consuelo el atisbar el gran Orión
siendo un murmullo del aullido que era

De la avidez, el légamo hecho mi hogar
de las paupérrimas dádivas, desaliento
por cada opio, arrancado el derecho a soñar
arrancado el don del Ser el hombre recto


II

He visto inmerso en el fuego el acabose de la indecencia
también al despuntar del día el conocimiento retorcerse esquilmado
lo subversivo en aforismo, lo humilde hecho petulancia
he visto a los árboles desgañitar de hastío, hasta la copa colmados
Inflación y oligarquía
oscurantismo y egoísmo
Megalomanía ,enfermedad y pasividad
la muerte de la aptitud presa del dadaísmo

El arte agónico un cúmulo efímero
lo lógico únicamente onírico
continencia ésta de nuestro mundo
solo de ánimas autómatas iracundos

III

Las noches pasan consecutivas
acopio de súplicas soy ahora
ruego miradas y reclamo misivas
una sombra que a vosotros implora
seré pasto del vilipendio
quizás motivo de jolgorio
mas ansío yo recordaros
que soy el mártir del menoscabo
el desertor del jornal
apático del estudio
no lo estimo calamidad
porque ya no las busco
anhelaba la áscesis
avivar mi letargo
pero no contemplo el cénit
sólo veo mi cuerpo enjuto
y germina de mi un sentimiento aciago
ojos que miran y pasan de largo
contemplan con un ademán de luto
porque el desconsuelo me colma
y el júbilo quiere abatir esa puerta
habito en esa dualidad de reclamos
ya avezado a la desdicha del lozano

IV

Sigo errando el ruín asfalto, huyendo
espantado de aquestas miradas esquivas
pero las persigo abyecto cuan sabueso
escapan aterradas en esas esquinas
ansiando como anacoreta sucio que soy
mi ínfimo e insustancial deceso

Y si sucumbiese a las dichosas miradas
y fuese el difunto de vuestro bramar

¿Miraríais pues al lozano que os reclamó?
alegoría misericordiosa sería
pero advierto lo erróneo de la percepción
de que ansiaba el espíritu del opulento
porque locura y desdicha son solo mías
y ellas de la inercia del Ser me salvarían

Ahora retorno a la morada
en súplica de oportunidad
deseo dar apego de verdad
dejar ella, mi alma libre volar
ver lo espléndido de los naranjos
el bufar cálido del gorrión
¡la felicidad por si ella cabe!
¡el placer de abrazar a mis padres!
¡el apagar todas esas miradas!
aquellas que en la calle me dicen
que el lozano ya no siente nada

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